木蘭辭
唧唧復唧唧,木蘭當戶織,不聞機杼聲,惟聞女歎息。
問女何所思,問女何所憶,女亦無所思,女亦無所憶。
昨夜見軍帖,可汗大點兵。軍書十二卷,卷卷有爺名。
阿爺無大兒,木蘭無長兄,願為市鞍馬,從此替爺征。
東市買駿馬,西市買鞍韉,南市買轡頭,北市買長鞭。
旦辭爺孃去,暮宿黃河邊。不聞爺孃喚女聲,但聞黃河流水鳴濺濺。
旦辭黃河去,暮宿黑山頭。不聞爺孃喚女聲,但聞燕山胡騎鳴啾啾。
萬里赴戎機,關山度若飛。朔氣傳金柝,寒光照鐵衣。
將軍百戰死,壯士十年歸。歸來見天子,天子坐明堂。
策勳十二轉,賞賜百千強。可汗問所欲,木蘭不用尚書郎。
願馳千里足,送兒還故鄉。爺孃聞女來,出郭相扶將。
阿姊聞妹來,當戶理紅妝。小弟聞姊來,磨刀霍霍向豬羊。
開我東閣門,坐我西閣床。脫我戰時袍,著我舊時裳。
當窗理雲鬢,對鏡貼花黃。出門看伙伴,伙伴皆驚惶。
同行十二年,不知木蘭是女郎!雄兔腳撲朔,雌兔眼迷離。
雙兔傍地走,安能辨我是雄雌。
木兰词
唧唧复唧唧,木兰当户织,不闻机杼声,惟闻女叹息。
问女何所思,问女何所忆,女亦无所思,女亦无所忆。
昨夜见军帖,可汗大点兵。军书十二卷,卷卷有爷名。
阿爷无大儿,木兰无长兄,愿为市鞍马,从此替爷征。
东市买骏马,西市买鞍貉,南市买辔头,北市买长鞭。
旦辞爷娘去,暮至黄河边。不闻爷娘唤女声,但闻黄河流水鸣溅溅。
但辞黄河去,暮宿黑山头。不闻爷娘唤女声,但闻燕山胡骑鸣啾啾。
万里赴戎机,关山度若飞。朔气传金析,寒光照铁衣。
将军百战死,壮士十年归。归来见天子,天子坐明堂。
策勋十二转,赏赐百千强。可汗问所欲,木兰不用尚书郎。
愿驰千里足,送儿还故乡。爷娘闻女来,出郭相扶将。
阿姊闻妹来,当户理红妆。小弟闻姊来,磨刀霍霍向猪羊。
开我东阁门,坐我西阁床。脱我战时袍,着我旧时裳。
当窗理云鬓,对镜贴花黄。出门看伙伴,伙伴皆惊惶。
同行十二年,不知木兰是女郎! 雄兔脚扑朔,雌兔眼迷离。
Los insectos celebran con su canto la tarde.
Mulán está tejiendo ante la puerta.
No se escucha girar la lanzadera,
tan sólo los lamentos de la niña.
Preguntan dónde está su corazón.
Preguntan dónde está su pensamiento.
En nada está pensando,
si no es en el rey Kong, su bello amado.
La lista del ejército ocupa doce rollos
y el nombre de su padre figura en todos ellos.
No hay un hijo mayor para el padre,
un hermano mayor que Mulán.
«Yo iré a comprar caballo y una silla,
yo acudiré a luchar por nuestro padre.»
Ha comprado en oriente un caballo de porte,
ha comprado en poniente una silla y cojín,
ha comprado en el sur una brida
ha comprado en el norte un buen látigo.
Al alba se despide de su padre y su madre;
cuando anochece, acampa junto al Río Amarillo.
Ya no escucha el llamado de su padre y su madre,
tan sólo el chapoteo del caballo en el agua.
Al alba abandona el Río Amarillo;
cuando anochece, llega a la Montaña Negra.
Ya no escucha el llamado de su padre y su madre,
tan sólo a los caballos relinchando en el monte.
Cruzó miles de millas en busca de la guerra,
corrió como volando por pasos y montañas,
las ráfagas del cierzo traían son de hierro,
a la luz de la luna brillaban armaduras.
Allí los generales luchando en cien batallas
morían, y después de haber dado diez años
volvían a su casa, valientes, los soldados.
De vuelta, es recibida por el Hijo del Sol,
que se sienta en la Sala de los Resplandores.
Le concede medallas por sus méritos muchos,
le ofrece alas de pato crujientes por millares.
El Khan le ha preguntado qué quiere hacer ahora.
«Mulan no necesita honores oficiales,
dame un burro robusto de cascos bien ligeros
y envíame de vuelta a casa de mis padres.»
Cuando escuchan sus padres que su hija se acerca,
los dos salen a verla, dándose de codazos.
Cuando escucha su hermana que su hermana se acerca,
se arregla y se coloca delante de la puerta.
Cuando escucha su hermano que su hermana se acerca,
saca filo al cuchillo, sacrifica un cordero.
«He abierto la puerta de mi cuarto oriental,
y en el occidental me he sentado en la cama.
Me quité la armadura que llevaba en la guerra
y me he puesto la ropa que llevé en otro tiempo.
Delante del espejo, cerca de la ventana
me he peinado el cabello enmarañado
y he adornado mi frente con pétalos dorados.»
Cuando Mulan salió ante sus camaradas,
todos se sorprendieron, quedáronse perplejos.
Doce años estuvieron con ella en el ejército
y ninguno sabía que era una muchacha.
Las patas del conejo saltan más,
los ojos de la hembra son algo más pequeños,
mas cuando ves un par corriendo por el campo,
¿quién logra distinguir la liebre del conejo?

It is a truism that men and women do not communicate in the same way. But is there really any evidence to support this Mars-and-Venus theory? Oxford language professor Deborah Cameron investigates in the first of three extracts from her new book.
“I’m still here: back online after a year without the internet”
Luna Miguel
Sergio del Molino
Coco Chanel
Michel Houellebecq
“Albert Camus, un hombre solo”, Documentos RNE
CALÍGULA - ESCENA XII
ESCIPIÓN. Vamos, Cayo, todo esto es inútil. Ya sé que has elegido.
CALÍGULA. Déjame.
ESCIPIÓN. Te dejaré, sí, porque creo haberte comprendido. Ni para ti ni para mí, que me parezco tanto a ti, hay ya salida. Voy a marcharme muy lejos a buscar las razones de todo esto. (Pausa; mira a Calígula. Con fuerte acento.) Adiós, querido Cayo. Cuando todo haya terminado, no olvides que te he querido. (Sale.)
Calígula lo mira. Hace un ademán. Pero se sacude brutalmente y vuelve junto a Cesonia.
CESONIA. ¿Qué dijo?
CALÍGULA. No está a tu alcance.
CESONIA. ¿En qué piensas?
CALÍGULA. En aquél. Y en ti también. Pero es lo mismo.
CESONIA. ¿Qué pasa?
CALÍGULA (mirándola). Escipión se ha marchado. He terminado con la amistad. Pero me pregunto por qué estás tú todavía….
CESONIA. Porque te gusto.
CALÍGULA. No. Si te hiciera matar, creo que comprendería.
CESONIA. Sería una solución. Hazlo, pues. ¿Pero no puedes, siquiera por un minuto, despreocuparte y vivir libremente?
CALÍGULA. Hace ya varios años que me ejercito en vivir libremente.
CESONIA. No es así como lo entiendo. Compréndeme. Puede ser tan bueno vivir y amar en la pureza del propio corazón.
CALÍGULA. Cada uno se gana la pureza como puede. Yo, persiguiendo lo esencial. Nada de eso me impide, por lo demás, hacerte matar. (Ríe.) Sería la coronación de mi carrera.
Calígula se levanta y hace girar el espejo. Camina en círculo, con los brazos colgando, casi sin ademanes, como un animal.
CALÍGULA. Es curioso. Cuando no mato, me siento solo. Los vivos no bastan para poblar el universo y alejar el tedio. Cuando estáis todos aquí, me hacéis sentir un vacío sin medida donde no puedo mirar. Sólo estoy bien entre mis muertos. (Se planta frente al público, un poco inclinado hacia adelante, olvidado de Cesonia.) Ellos son verdaderos. Son como yo. Me esperan y me apremian. (Menea la cabeza.) Tengo largos diálogos con éste y aquél que me gritó pidiendo gracia y a quien hice cortar la lengua.
CESONIA. Ven. Tiéndete a mi lado. Apoya la cabeza en mis rodillas. (Calígula obedece.) Estás bien. Todo está en silencio.
CALÍGULA. ¡Silencio! Exageras. ¿No oyes el ruido de hierros? (Ruidos.) ¿No adviertes esos mil rumores que revelan el odio al acecho? (Rumores.)
CESONIA. Nadie se atrevería…
CALÍGULA. Sí: la estupidez.
CESONIA. La estupidez no mata. Da cordura.
CALÍGULA. Es asesina, Cesonia. Es asesina cuando se considera ofendida. ¡Oh!, no me asesinarán aquellos cuyos padres o hijos he matado. Ellos han comprendido. Están conmigo, tienen el mismo gusto en la boca. Pero estoy indefenso contra la vanidad de los otros: aquellos de quienes me he burlado, a quienes he puesto en ridículo.
CESONIA (Con vehemencia). Te defenderemos nosotros; todavía somos muchos que te queremos.
CALÍGULA. Cada vez sois menos. Hice todo lo posible para que así fuera. Y además, seamos justos, no sólo está en mi contra la estupidez; también lo están la lealtad y el coraje de los que quieren ser felices.
CESONIA (Siempre vehemente). No, no te matarán. O entonces algo venido del cielo los aniquilará antes de que te hayan tocado.
CALÍGULA. ¡Del cielo! No hay cielo, pobre mujer. (Se sienta.) ¿Pero por qué tanto amor, de pronto? No está en nuestras costumbres.
CESONIA (Que se ha puesto de pie y camina). ¿No basta entonces verte matar a los demás; hay que saber también que te matarán? ¿No basta recibirte cruel y desgarrado, sentir tu olor a crimen cuando te apoyas en mi vientre? Cada día veo morir un poco más en ti la apariencia humana. (Se vuelve hacia él.) Soy fea y casi vieja, lo sé. Pero tanto me preocupas, que a mi alma no le importa ya que no me ames. Sólo quisiera verte sano, a ti, que aún eres un niño. ¡Toda una vida por delante! ¿Y qué pedir que sea más grande que toda una vida?
CALÍGULA (Se levanta y la mira). Hace ya mucho que estás aquí.
CESONIA. Es cierto. Pero me conservarás a tu lado, ¿verdad?
CALÍGULA. No lo sé. Sólo sé por qué estás aquí: por todas aquellas noches en que el placer era agudo y sin alegría, y por todo lo que conoces de mí. (La toma en sus brazos y con la mano le echa la cabeza un poco hacia atrás.) Tengo veintinueve años. Es poco. Pero en esta hora en que mi vida me parece, sin embargo, tan larga, tan cargada de despojos, en fin, tan cumplida; eres el último testigo. Y no puedo evitar cierta ternura vergonzante por la vieja que serás.
CESONIA. ¡Dime que quieres conservarme a tu lado!
CALÍGULA. No lo sé. Sólo tengo conciencia, y esto es lo más terrible, de que esta ternura vergonzante es el único sentimiento puro que la vida me haya dado hasta ahora.
Cesonia se desprende de sus brazos, Calígula la sigue. Ella pega la espalda contra él, que la abraza.
CALÍGULA. ¿No sería mejor que el último testigo desapareciera?
CESONIA. Eso no tiene importancia. Me hace feliz lo que me has dicho. ¿Pero por qué no puedo compartir esta felicidad contigo?
CALÍGULA. ¿Quién te dijo que no soy feliz?
CESONIA. La dicha es generosa. No vive de destrucciones.
CALÍGULA. Entonces hay dos clases de dicha y yo elegí la de los asesinos. Porque soy feliz. Hace tiempo creí alcanzar el límite del dolor. Pues bien, no, todavía es posible ir más lejos. En el confín de esta comarca hay una felicidad estéril y magnífica. Mírame.
Cesonia se vuelve hacia él.
CALÍGULA: Me río, Cesonia, cuando pienso que durante varios años Roma entera evitó pronunciar el nombre de Drusila. Porque Roma se equivocó durante esos años. El amor no me basta; eso es lo que comprendí entonces. Es lo que comprendo también hoy, al mirarte. Porque amar a una persona es aceptar envejecer con ella. No soy capaz de este amor. Drusila vieja era mucho peor que Drusila muerta. Es habitual la creencia de que un hombre sufre porque la persona a quien amaba muere un día. Pero su verdadero sufrimiento es menos fútil: es advertir que tampoco la pena dura. Hasta el dolor carece de sentido. Ya ves, no tenía excusas; ni siquiera la sombra de un amor, ni la amargura de la melancolía. No tengo coartada. Pero hoy soy más libre que hace años, libre del recuerdo y de la ilusión. (Ríe apasionadamente.) ¡Sé que nada dura! ¡Saber esto! Sólo dos o tres en la historia hemos hecho esta experiencia, hemos realizado esta felicidad demente. Cesonia, has seguido hasta el fin una tragedia muy curiosa. Es hora de que caiga para ti el telón.
Pasa de nuevo tras ella y desliza el antebrazo en torno al cuello de Cesonia.
CESONIA: (Con espanto). ¿Acaso es la felicidad esa libertad espantosa?
CALÍGULA: (Apretando poco a poco con el brazo la garganta de Cesonia). Tenlo por seguro, Cesonia. Sin ella hubiera sido un hombre satisfecho. Gracias a ella, he conquistado la divina clarividencia del solitario. (Se exalta cada vez más, estrangulando poco a poco a Cesonia, quien se entrega sin resistencia, con las manos un poco tendidas hacia adelante. Él le habla, inclinado, al oído.) Vivo, mato, ejerzo el poder delirante del destructor, comparado con el cual el del creador parece una parodia. Eso es ser feliz. Esa es la felicidad: esta insoportable liberación, este universal desprecio, la sangre, el odio a mi alrededor, este aislamiento sin igual del hombre que tiene toda su vida bajo la mirada, la alegría desmedida del asesino impune, esta lógica implacable que tritura vidas humanas (ríe), que te tritura, Cesonia, para lograr por fin la soledad eterna que deseo.
CESONIA: (Debatiéndose débilmente). ¡Cayo!
CALÍGULA (Cada vez más exaltado). No, nada de ternura. Hay que terminar, el tiempo apremia. ¡El tiempo apremia, querida Cesonia!
Cesonia agoniza, Calígula la arrastra hasta el lecho, donde la deja caer.
CALÍGULA: (mirándola con ojos extraviados; con voz ronca). Y tú también eras culpable. Pero matar no es la solución.

Don’t worry, stay calm, don’t lose your head. There is no reason for you to attempt anything stupid or rash. Even if he’s worth more than the world to you, the life you live is just so precious and dear to your parents and your family; are you willing to hurt all those innocent people just to hurt him? Take a deep breath, don’t you worry.
You are a strong, beautiful, and intelligent girl. There is nothing that can get you down. You depend on the boy you love for a heart beat, but you don’t have to depend on him to live. Whatever happens will happen for a reason. If you choose to fight, then fight the hardest you’ve ever fought and don’t feel bad if you lose because you will know deep in your heart that you fought ‘til the very last ounce of blood stopped flowing through your veins.
You have the support of your family, your friends, and most importantly: yourself. Support yourself, love yourself, you’re worth a lot. There is no good reason in this world for you to ever take something lying down, nor kill yourself, nor feel bad.
You know he loves you, you know you love him. How long and how far will this love stretch? How deep will it be allowed to go? Be careful with yourself. You are not a paranoid, needy, nag. Pick your battles, empathize, sympathize; selflessness and altruism will benefit you as a person. Whether feigned or not, you must be able to fit the confident mold. Keep quiet, keep sane, conform to true love but do not submit.
You alone have the power to destroy yourself. Don’t abuse this precious power. Build on your strengths, bury your Achilles’ heel. Do not become inhuman, become independent.
From your own will, you can lend: your heart, your soul, your mind, and every little round and ripe thing that makes you a human being. Of the human being you are, you are split into thousands of millions of billions of different parts that make you a whole. Who is this girl? She is a lover, a friend, a daughter, a future wife, a cousin, a protector, a girl, a sex kitten, a girl on the sidewalk, an anything to everyone.
Through bad times, through good times, just keep breathing. What you lend to others is the honour, not the ownership. No matter what happens to anyone else, you empathize, but you are not changed. You feel only what belongs to your body. You must stay strong. You must be sweet to yourself, sane, and above all, strong.
Do not hide the way you feel and become a robot; but remember that not everyone is worth the privilege of hearing your thoughts and sentiments. Your privacy is crucial to the survival you seek.
Survive, stay strong. Fall in love, be loved, lick your battle scars and stand tall. Becoming a woman means making hard choices. It is the fine line of expression that separates you from a little girl.
Love is blind, so use your fingers to reach around in the dark, feel for reality, pull yourself out of the holes you never knew you’d been caught up in.

Leer a Franz Kafka puede hacernos más inteligentes. La clave está en el surrealismo presente en textos como Un médico rural. Artículo en Muy Interesante.
Un médico rural, Franz Kafka.
Adaptación japonesa del relato en forma de cortometraje.
Pain is power. You can be crushed by it or you can use it as a catalyst for change.
Cliffbriggie aka Cliff Briggie - DSC_2080, 2011 Paintings
Sasha Grey
2012 Best Sellers by $codenamepanther: Below are a few of the best selling Prints of 2012.